Crear un vino sin alcohol parece no ser algo nuevo. Desde hace años, diferentes bodegas se han dado a la tarea de intentar promover el consumo de esta bebida para personas que no quieren o no pueden consumirla de la forma tradicional. Sin embargo, para percepción y gusto de algunos, se desmerita el papel de estas vinícolas, no solo por la cuestión del alcohol en el líquido sino por la mezcla de sabores y olores que puede afectar un buen vino.

Beatriz Moro, presidenta de la bodega Matarromera, en España pensó que estos prejuicios y dificultades, no debían impedir que una persona se privara de consumir un vino sin alcohol, por cualquier razón: médica, personal, política o por puro gusto. Fue así como nació Win una marca especializada en diferentes etiquetas de vino: desde tintos, blancos hasta espumosos, todos desalcoholizados.

Win, vino sin alcohol. Foto: Cortesía
Win, vino sin alcohol. Foto: Cortesía

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En entrevista con, la presidenta de la bodega nos cuenta cómo fue el proceso de la creación del vino sin alcohol, los retos y el trabajo continuó que refiere su promoción y dignificación en la mesa:

“En una mesa, cuando vamos a comer o a cenar, ¿Cuántas personas hay que no pueden o quieren tomar? Porque manejan, trabajan, porque están embarazadas. El momento de festejar es con vino, no es lo mismo con una soda o agua. Win regresa la diversión y los valores del festejo a las personas, democratizamos el mundo del vino”, explicó Moro.

¿Es legítimo beber vino desalcoholizado?

Ante los prejuicios de detractores de el vino sin alcohol, Beatriz contestó “a nivel legislativo, conseguimos una categoría especial para este tipo de bebidas, mi padre lo logró en Bruselas, siempre y cuando, el producto sea un vino común primero y luego se desalcoholice. No son mis opiniones, está avalado por la ley europea”.

“Los momentos de consumo de Win son los mismos en los que consumirías un vino con alcohol. Cada persona tiene necesidades específicas en el momento de consumo, puede que antes de ir a trabajar, en un Brunch, pidas Win, pero en la noche se te antoje un vino con alcohol. No hay exclusividad ni exclusión en ningún momento”, dijo. “Tampoco hay una condicionante médica para tomar alcohol, pero sí para no hacerlo, aquí la importancia”, sentenció Moro.

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Win, vino espumoso sin alcohol. Foto: Alan Nájera / El Universal
Win, vino espumoso sin alcohol. Foto: Alan Nájera / El Universal

¿Cómo se hace el vino sin alcohol?

Lograr desalcoholizar el alcohol es un proceso complejo. Primero se cosecha la uva de noche, cuyo cuidado evita la probabilidad de concentración alcohólica del fruto. Se procesa y se convierte en un vino común, con grados de alcohol bajos, pero presentes. Es entonces cuando la magia sucede.

Se lleva a bodega y pasa a un sistema de conos rotatorios, a muy baja temperatura, donde de mil en mil litros se va desalcoholizando. En una primera vuelta se extraen los aromas y se almacenan, para que, después de un segundo paso por el sistema, donde se extrae el alcohol, el espíritu del vino regrese. “La única diferencia con el vino con alcohol y Win es que nosotros tenemos un paso más”, dijo Beatriz Moro.

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Win, espumoso verdejo sin alcohol. Foto: Cortesía
Win, espumoso verdejo sin alcohol. Foto: Cortesía

¿Qué opciones hay en México?

A México, Win llegó en dos presentaciones. La primera es un verdejo espumoso, caracterizado por la burbuja fina y persistente en boca y visible en copa. Al ponerlo tras la luz, se aprecia su color amarillo pálido, pajizo, con ribete que recuerda a la lima. En nariz, como es característico de la uva verdejo, encontramos aromas a manzana verde, cítricos, hierba cortada, anís o hinojo. En boca el paso es de media acidez, y una muy notoria, pero agradable sensación carbónica. Se acompaña bien con un pescado a la plancha, mariscos y ensaladas de hoja verde.

La segunda fue un rosado, espumoso también. Esta etiqueta se realiza con variedades tempranillo y verdejo. Se destaca por su color rosado claro, que recuerda a la piel del salmón, con reflejos violetas y ligeros azulados junto a la característica burbuja fina y persistente de los espumosos de Win. En nariz hay fruta roja, bayas y flores blancas, acompañados de fruta de hueso como durazno. En boca refrescante, ideal para una tarde de plata, con una acidez media, la cual realza las notas de frutos rojos con la sensación carbónica. Puede maridarse con verduras a la plancha o frutos del mar. Va perfecto con tartas de frutas o helados.

Win, vino rosado espumoso sin alcohol. Foto: Alan Nájera / El Universal
Win, vino rosado espumoso sin alcohol. Foto: Alan Nájera / El Universal

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El futuro del vino sin alcohol

Estos vinos no tienen azúcar más que residual; no hay gluten ni las calorías del alcohol. Sin embargo, y pese a sus pasos sostenibles, no puede llamarse vino orgánico, pues la legislación española ni mundial contemplan una etiqueta sin alcohol que además sea totalmente natural.

Mientras las legislaciones avanzan y contemplan las etiquetas sin alcohol, este tipo de vino puede ser ideal para las personas que han dejado de beber, o como dice Beatriz, de festejar. Puedes encontrar alguna de estas dos etiquetas en México a través de .

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